Convivia Literaria - Authors Community for Literature and Art Projects - ISSN 1862-2429

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El colegio de Europa

UN rincón desconocido, en lo que respecta a su trascendencia europea en la historia salmantina, es el Colegio de Fonseca o Colegio de los Irlandeses. El Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca se comenzó en 1.521 y pertenece al final del Plateresco. La portada fue trazada por Diego de Siloe y la capilla del interior fue realizada por Juan de Álava en el par de tramos góticos, siendo de Rodrigo Gil de Hontañón el crucero y la cabecera. La tradición española hizo que la citada capilla se cubriera con crucería. Cabe decir que el volumen cúbico del cimborrio de la iglesia tendrá su equivalente en la iglesia de San Esteban. Siendo esta última, obra de Juan de Álava, quien realizó el patio del colegio junto a Diego de Siloe. El retablo de la iglesia fue proyectado y realizado por Alonso de Berruguete (formado en Italia), siendo el año de su inicio el de 1.529.
A la diestra de la iglesia se encuentra la Hospedería, que hasta hace unos años era la Facultad de Medicina. Esta parte de la construcción es barroca y fue comenzada por Setién Güemes en 1.677, modificándose en 1.740, presumiblemente por Andrés García de Quiñones.
El destino cultural de este edificio queda patente en el uso que tuvo tiempo después como Facultad de Medicina y más tarde como lugar de acogida de las famosas Noches del Fonseca, sin olvidar naturalmente, el primer destino que tuvo, que fue el de albergar a parte de los estudiantes de la Universidad de Salamanca. Pero tal vez su singularidad no radica tanto en su concepción arquitectónica o artística, sino más bien en lo que supuso como lazo de unión con Europa. Me estoy refiriendo al papel desempeñado como lugar de formación de sacerdotes irlandeses hasta 1.949. Dado que hasta ese año, en que se proclamó la República de Irlanda, los británicos no dejaban que la Iglesia Católica tuviera presencia ecuménica en la colonia más antigua de la corona inglesa.
Todavía hoy se pueden oír historias acerca de los estudiantes irlandeses en Salamanca de boca de personas que llegaron a verlos en la ciudad del Tormes. No es casual que Salamanca albergara a los estudiantes de Irlanda dado que la fuerte presencia de colegios mayores en la ciudad hacía idónea su elección en los ámbitos universitarios. No olvidemos que la ciudad del Tormes poseyó cuatro de los seis colegios mayores que había en España. Sin duda, la presencia irlandesa en este colegio mayor fue la más numerosa, en cuanto a su peso específico en la historia de la universidad, pero en la pasada centuria también recibió la visita de extranjeros de todas las nacionalidades, que paseaban fascinados por sus dependencias.
En la moderna Salamanca resulta increíble que en el Siglo XVI, los estudiantes que residían en este colegio mayor tuvieran el privilegio de llegar tarde a clase en la universidad por la lejanía que suponía su emplazamiento. En el próximo año 2.005, en que Salamanca celebrará el 250 aniversario del comienzo de las obras de su plaza mayor, me gustaría que se hiciera especial interés en este hecho tan interesante de la presencia irlandesa en la ciudad. No dejando caer en el olvido un factor tan decisivo para la sociedad irlandesa contemporánea como fue el de la formación de la iglesia de este país en el alma mater salmantina. También aprovecho la ocasión para pedir que tampoco caigan en el olvido los vítores de la antigua Facultad de Medicina.
Sería una pena que en la reciente restauración se hayan perdido los símbolos del esfuerzo académico de los doctores que en ella estudiaron y que tan hermosamente fueron perpetuados en la tradición universitaria salmantina.

 DAVID HERRERO SÁNCHEZ

Publicado en Convivia Literaria (Núm. 1, Invierno 2006), págs. 29-31